martes, 31 de enero de 2017

Manual del Inmigrante en la República Argentina, de M. A. Pelliza (1888)




«La Constitución y las leyes respecto á la inmigración y las colonias
El artículo 25 de la Constitución establece que el Gobierno Federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar, ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio Argentino, de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias é introducir y enseñar las ciencias y las artes.
La ley de inmigración y colonización de 1876, tuvo por objeto regularizar las oficinas respectivas, dándoles atribuciones propias y los medios de cumplir el precepto constitucional en órden á la seguridad y conveniencia de los inmigrantes que, por su espontánea voluntad, quisieran dirigirse á la República Argentina. En este sentido no solo ha creado la Comisaria General que funciona en Buenos Aires, sinó que ha establecido Comisiones dependientes de ésta que prestan sus servicios en las ciudades y villas de las catorce provincias argentinas y en los territorios nacionales.
Las Comisiones de Inmigración tienen á su cargo, no solo cuanto se relaciona con el recibo, alojamiento y colocacion de los inmigrantes, sinó que deben hacer propaganda en sus territorios demostrando las conveniencias que ofrezcan para la inmigración, tanto en las industrias existentes como las que pudieran crearse en las localidades de su dependencia.
En la Comisaria General de la Capital, lo mismo que en las principales dependencias de ésta en las Provincias, existe una oficina de trabajo con el objeto de facilitar á los inmigrantes pronto y ventajoso acomodo, atendiendo á los pedidos que se les dirija de profesores, artesanos, jornaleros ó labradores; procurando condiciones ventajosas para la colocación de los inmigrantes y cuidando de que ésta se haga al lado de personas honorables.
En los puntos donde no haya Oficina de Trabajo, corresponde á las Comisiones de Inmigracion desempeñar estas formalidades, para que los inmigrantes no sean perjudicados en sus contratos.
Por esta solicitud paternal del Gobierno y el cuidado que tiene la Comisaria General de distribuir la inmigración donde sea mejor remunerado su trabajo, todos los inmigrantes que llegan al país obtienen al momento buenos destinos proporcionados á sus aptitudes, y no están un solo dia sin ganar sueldo, especialmente los agricultores.
[…]


Colocacion de las economías del inmigrante
Como en la República Argentna se gana bastante dinero, y es punto importante saber el destino que ha de dársele cuando estas ganancias no se producen en el comercio, en cuyo caso cada comerciante sabe el giro que ha de dar á sus capitales, diremos: que tanto los artesano como los jornaleros tienen modos diversos, lo mismo que los agricultores y peones, para poner sus economias á interés con la mayor seguridad.
En la capital y en las provincias principales existen oficinas del Banco Nacional que reciben al premio de cinco y seis por ciento al año, los ahorros y pequeñas sumas de los obreros.
Además del Banco Nacional y sucursales de éste, en la provincia de Buenos Aires está el Banco Provincial con sus sucursales tambien en los pueblos más importantes de aquella jurisdiccion.
En la ciudad de Buenos Aires son numerosos los establecimientos bancarios que reciben á interés el dinero en pequeñas cuotas; asi es que cada inmigrante puede elegir el Banco de su nacionalidad si no prefiere los del pais, pues hay dos Bancos ingleses, dos italianos, uno alemán, uno francés, uno español y el gran Banco de Carabassa que toman dinero á premio y dan giros y cartas de crédito para todos los pueblos de Europa, pagaderos á la vista por cualquier cantidad por pequeña ó elevada que sea. De este modo los que tienen sus familias en su tierra pueden hacerles llegar las sumas que quieran enviarles, con la mayor seguridad.
Antes de pensar un extrangero pobre en adquirir propiedades, que es la mejor colocacion  que en definitiva encuentra el dinero en este país de progreso, por el aumento constante de valor que obtienen los bienes raices, debe tratar de que sus economias le produzcan la mayor renta posible. En este sentido pueden emplear su plata en cédulas hipotecarias, que son titulos de renta garantidos por los Gobiernos y por los bienes particulares afectados por la hipoteca. Las cédulas se cotizan siempre con un descuento de quince á veinte por ciento en las que tienen de interés anual el ocho por ciento, lo que hace que el interés se eleve para el comprador de las cédulas al diez por ciento. Estas cédulas se amortizan por sorteo y el que tiene una cédula de mil pesos que la ha costado ochocientos, si sale sorteada recibe integros los mil, pudiendo reponer su cédula otra vez y quedarse con doscientos pesos de utilidad que respecto al capital empleado es el veinte y cinco por ciento de beneficio.
Los intereses de las cédulas se cobran al vencimiento justo de cada trimestre, y tanto los cupones que fijan la renta como los títulos son trasmitibles sin necesidad de endoso.
De estas cédulas hipotecarias las hay nacionales y provinciales de Buenos Aires; unas y otras están perfectamente garantidas, y el jornalero como el artesano y el agricultor pueden poner sin peligro sus ahorros en estos títulos comprándolos mensualmente si quieren, pues, hay cédulas desde cincuenta pesos ó sean doscientos francos hasta mil pesos ó sean cinco mil francos, y como son papeles cotizables en la Bolsa de Comercio de la Capital nadie puede ser engañado en los precios, porque los diarios anuncian mañana y tarde el valor de los títulos negociados en el dia. Sirven tambien las cédulas para garantir préstamos en dinero y en cualquier momento se venden.
Podria señalarse otros medios de colocar el dinero, quizá con mayores ventajas, pero no lo hacemos sino de aquellos muy seguros y que en ningun caso puede comprometerse ó perderse en perjuicio del inmigrante.


Oficinas de información
No corresponde á esta publicacion hablar de los beneficios que producen en la República las expediciones comerciales y lo mucho que se gana en el comercio de importacion y exportacion, al extremo de levantarse en pocos años fortunas colosales que llegan á varios millones de farncos. En este punto remitimos á los fabricantes y capitalistas europeos á la consulta de los Agentes de Informacion que sostiene el Gobierno Argentino en las principales ciudades del viejo y nuevo continente cuyas direcciones apuntamos mas adelante.
Fuera de estas oficinas creadas con el objeto de dar á conocer en el exterior los progresos de la República, sus industrias florecientes y la facilidad de proporcionar á los capitales extranjeros un empleo ventajoso, hay Cónsules Argentinos en todas las ciudades y puertos de alguna importancia, donde los comerciantes como los profesores, artesanos, agricultores y simples jornaleros pueden tomar informes respecto del pais y las seguridades que ofrece á toda clase de personas.
Los que tengan algún capital y lo introduzcan con ellos pueden estar convencidos de que ya sea en los Bancos ó en títulos de renta, obtendrán un beneficio mayor que el que podrian conseguir en Europa; esto es si no prefieren especular con su dinero entrando en empresas mas lucrativas como son la compra de casas, tierras para la agricultura, campos para la cria de ganados ó fundación de nuevas industrias ó explotacion de las muchas muy lucrativas ya establecidas en el país.»


M. A. Pelliza, Manual del inmigrante en la República Argentina. Publicación oficial. Buenos Aires: Imprenta del Courier de La Plata, 1888.

No hay comentarios:

Publicar un comentario