sábado, 4 de junio de 2016

"Los amantes" de Silvina Ocampo: Paolo y Francesca



«No las puedo olvidar: una era más grande que la otra. Eran amarillas con dibujos negros. Parecían un enorme pensamiento. Las vi una mañana a fines del invierno haciendo el amor en un camino. Al principio creí que eran dos hojas caídas de un árbol llevadas por el viento. Solas, tan juntas y apretadas estaban; una de ellas arrastraba a la otra. El viento las derribaba a las dos. Volvían a levantarse y volvía el viento a derribarlas como si fueran de papel. Así siguieron luchando contra el viento sin sentirlo, ensimismadas, enamoradas, enloquecidas. No podía dejarlas, no, no podía, en aquel camino de invierno. Me arrodillé y las tomé de las alas. Las sentí palpitar entre mis dedos como si dieran gritos. Las llevé hasta mi casa. Allí las dejé en el borde de la ventana donde seguía soplando el viento. Almorcé sintiendo que era un acto muy vulgar almorzar en el momento en que dos mariposas hacían el amor en el borde de una ventana. Fui corriendo varias veces a verlas. El viento seguía soplando y una de las mariposas seguía arrastrando a la otra, y la otra seguía adherida a ella como un alfiler. Y el mundo había desaparecido para ellas.»

Silvina Ocampo, «Los amantes». En Las repeticiones y otros relatos inéditos. Buenos Aires: Sudamericana, 2006.




«Io venni in loco d’ogne luce muto,
che mugghia come fa mar per tempesta,
se da contrari venti è combattuto.                                  

La bufera infernal, che mai non resta,
mena li spirti con la sua rapina;
voltando e percotendo li molesta.                                 

Quando giungon davanti a la ruina,
quivi le strida, il compianto, il lamento;
bestemmian quivi la virtù divina.                                   

Intesi ch’a così fatto tormento
enno dannati i peccator carnali,
che la ragion sommettono al talento.                           

E come li stornei ne portan l’ali
nel freddo tempo, a schiera larga e piena,
così quel fiato li spiriti mali;                                            

di qua, di là, di giù, di sù li mena;
nulla speranza li conforta mai,
non che di posa, ma di minor pena.                             

E come i gru van cantando lor lai,
faccendo in aere di sé lunga riga,
così vid’io venir, traendo guai,                                        

ombre portate da la detta briga;
per ch’i’ dissi: “Maestro, chi son quelle
genti che l’aura nera sì gastiga?”».

Dante Alighieri, Inferno, Canto V, Divina Commedia.


Imágenes: 
“Paolo e Francesca”, por Gustave Doré (1861-1868).
“Paolo e Francesca” por Ary Scheffer (1835).
“Il cerchio della lussuria: Paolo e Francesca” por William Blake (1824-1827).


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