viernes, 31 de julio de 2015

La Commemorazione del Centenario, Il Maldicente (1910)



“Nosotros los italianos hemos dado muchas veces nuestra sangre para la defensa de la libertad argentina, cultivamos y poblamos la tierra inculta y desierta. La enorme red de ferrocarriles está bañada por sudor de nuestros trabajadores, obra nuestra son las nuevas ciudades… esta gran capital debe a los hijos de la Italia su evolución material y también la intelectual. Pero los argentinos, con una ostentación que lastima nuestros sentimientos, hoy se olvidan de todo esto, entrecruzan el azul y blanco de su bandera con el rojo y amarillo de la española, su fiereza republicana se doblega frente a la majestad soberana de la Vieja Infante que por el momento la personifica, y ciertamente en homenaje suyo, ferviente católica, por cinco días ondeó en la punta mayor del municipio bonaerense en el puesto de honor, la bandera del papa-rey.
Si cada casa italiana hubiese expuesto la bandera tricolor, si cada pecho de nuestros connacionales hubiese lucido los colores de la bandera, entrelazada, si nuestros hijos con este signo exterior hubieran afirmado su origen, aquí, en la Argentina, la representación de todos los gobiernos del mundo para la gran fiesta habida, se hubieran preguntado si aquí, más que una América española no había una América italiana.”



“La Commemorazione del Centenario” en Il Maldicente, 29 de mayo de 1910. Citado en El miedo a la inmigración de Hebe Clementi. Buenos Aires: Leviatán, 1984.


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