miércoles, 9 de mayo de 2012

Si hubiéramos vivido aquí, de Roberto Raschella (1998)



"-…Quiero que me digas ya si soy de esta tierra o de otra tierra.
-Quédate en ella, y sabrás. No te separes mientras no te haya herido profundamente. No vuelvas cortado verde a tu país. Y si vuelves, no escapes nunca más. De ese modo, serás más hombre, serás más infeliz todavía. [...]
No vuelvas, no vuelvas a ninguna tierra ya perdida para los hombres. […] Déjate llevar entonces por tus pasos, los fuertes pasos que conducen a madurez, ya que no has padecido destierro violento. No te preguntes adónde has llegado, y si allí regirá el infinito azul o necesitarás ser tan responsable como irresponsable te muestras para sobrevivir. Debes comprender: los hombres han muerto a millones lejos de sus patrias, con el castigo más negro que es posible recibir… no ver, no ver nada, enceguecer en los mil senderos de todos los días… Recóbrate hijo… Lleva tu mano al sitio en que todavía floreces. Abandona el horror de nuestro pasado… abre tus ojos con ardiente tenaza… abre tus ojos y no aceptes que te arrastren con las rodillas en tierra…"
Raschella, Roberto, 1998, Si hubiéramos vivido aquí, Buenos Aires, Losada.

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