Mostrando entradas con la etiqueta Borges Jorge Luis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Borges Jorge Luis. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de mayo de 2022

"La Divina Commedia in Argentina: Borges lettore di Dante".



"Dante al Volta". Conferenza per il Dantedì 2022.

Organizzata dal Liceo Scientifico Statale Alessandro Volta di Milano (4 aprile 2022).


- Fernanda Bravo Herrera (CONICET - Universidad de Buenos Aires, Argentina). "La Divina Commedia in Argentina: Borges lettore di Dante".

 

Coordinatori e organizzatori: Prof. Massimiliano Singuaroli, Prof.ssa Paola Barni, Prof. Maurizio Capone, Prof.ssa Daniela Castagnetti (Liceo Scientifico Statale Alessandro Volta di Milano).

 

Video registrato dal Liceo Scientifico Statale Alessandro Volta di Milano. Tecnico: Gianluca Petito.

 


Dante al Volta Conferenza per il Dantedì 4 aprile 2022.



"Dante al Volta". 

Conferenza per il Dantedì 2022 organizzata dal Liceo Scientifico Statale Alessandro Volta di Milano 

(4 aprile 2022). 


Relatori: 

- Emiliano Bertin (Università Cattolica del Sacro, Milano). "Dante e il suo mondo quotidiano".

 - Luca Serianni (Università “La Sapienza”, Roma). 

"La lingua della Commedia come lingua che parla del mondo". 

- Fernanda Bravo Herrera (CONICET - Universidad de Buenos Aires, Argentina). "La Divina Commedia in Argentina: Borges lettore di Dante". 


Coordinatori e organizzatori: 

Prof. Massimiliano Singuaroli, 

Prof.ssa Paola Barni, 

Prof. Maurizio Capone, 

Prof.ssa Daniela Castagnetti 

(Liceo Scientifico Statale Alessandro Volta di Milano). 


Video registrato dal Liceo Scientifico Statale Alessandro Volta di Milano. 

Tecnico: Gianluca Petito. 


Disponibile: https://www.youtube.com/watch?v=DJotX...


 


viernes, 28 de mayo de 2021

Jornadas Homenaje a Dante Alighieri, 29 y 30 de marzo de 2021, UNCuyo (sesión de la mañana del 29).


JORNADAS HOMENAJE A DANTE ALIGHIERI

A 700 años de su fallecimiento

Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 29 y 30 de marzo de 2021

Modalidad Plataforma Virtual

 

Organizan

Cátedra de Literatura de Lengua Italiana

Facultad de Filosofía y Letras, UNCuyo

Secretaría de Extensión Universitaria

Secretaría de Políticas Lingüísticas

 

Auspician

Instituto de Literaturas Modernas - Letras

Consolato d’Italia in Mendoza

ADILLI (Asociación docentes e investigadores de Lengua y Literatura Italiana)

 

Comisión Organizadora

Prof. Mag. Graciela Beatriz Caram Catalano

Prof. Mag. Laura Martín Osorio

Prof. Esp. María Troiano de Echegaray

Prof. Grazia Fresu

Prof. Mag. Julieta Morgani

Prof. Daniela Carrizo

Francisco Solanes

Paula Agustina Robustelli

 

PROGRAMA

PRIMERA JORNADA - 29 de Marzo de 2021

Sesión de la mañana

9. 45 hs – 10 hs.: Ingreso de participantes y asistentes

10 hs.: Constitución Mesa Académica. Palabras de apertura: Mag. Graciela Caram Catalano, Sr. Cónsul de Italia, Doctor Piero Vaira; Vicedecano de FFyLetras, Doctor Gustavo Zonana.

10. 45 hs: ALEJANDRO PATAT: Dante en la Argentina: traducciones, apropiaciones, reescrituras – Univ. Per Stranieri di Siena, UBA.

11. 30 hs: FERNANDA E. BRAVO HERRERA: Dante Alighieri en la obra de Jorge Luis Borges - CONICET - Instituto de Literatura Argentina "Ricardo Rojas", Facultad de Filosofía y Letras, UBA.

12 hs.: ANNA ZEMBRINO: El libro de las canciones y otros poemas de Dante: razón de una elección – Investigadora, traductora, lectora ministerial MAE.



 

sábado, 28 de mayo de 2016

Borges, un tejedor de sueños. Entrevista de Amelia Barili para La Prensa (1986)



«En un cuento mío, o una especie de cuento, hablo de eso [la comprensión de la verdad]- Yo estaba releyendo la Divina Comedia, y usted recordará que en el Primer Canto, Dante se encuentra con dos o tres animales, y uno de ellos es un leopardo. Luego el editor hace notar que llevaron a Florencia un leopardo en tal fecha, y que Dante habría visto ese leopardo, como todo ciudadano de Florencia, y por eso puso un leopardo en el Primer Canto del Infierno. Entonces, yo imagino que a ese leopardo un sueño le revela que él ha sido creado para que Dante lo vea y lo use en su poema. El leopardo en el sueño entiende eso, pero cuando despierta, naturalmente ¿cómo va a entender que él existe para que un hombre escriba un poema? Y luego yo digo que si a Dante le hubiera sido revelado por qué él ha escrito la Comedia, él podría entenderlo en un sueño, pero al despertar, no. Sería tan complicada la razón, como la otra para el leopardo.»


“Borges, un tejedor de sueños”, en el diario La Prensa, Buenos Aires, 3 de agosto de 1986. Entrevista de Amelia Barili.

Fotografía: Jorge Luis Borges en Villa Palagonia, Bagheria, 1984 - Ferdinando Scianna

viernes, 27 de mayo de 2016

Qué es un clásico, según Jorge Luis Borges e Italo Calvino



«Clásico es aquel libro que una nación o un grupo de naciones o el largo tiempo han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término. Previsiblemente, esas decisiones varían. Para los alemanes y austríacos el Fausto es una obra genial; para otros, una de las más famosas formas del tedio, como el segundo Paraíso de Milton o la obra de Rabelais. Libros como el de Job, la Divina Comedia, Macbeth (y, para mí, algunas de las sagas del norte) prometen una larga inmortalidad, pero nada sabemos del porvenir, salvo que diferirá del presente. Una preferencia bien puede ser una superstición.
[…]
La gloria de un poeta depende, en suma, de la excitación o de la apatía de las generaciones anónimos que la ponen a prueba, en la soledad de sus bibliotecas.
Las emociones que la literatura suscita son quizá eternas, pero los medios deben constantemente variar, siquiera de un modo levísimo, para no perder su virtud. Se gastan a medida que los reconoce el lector. De ahí el peligro de afirmar que existen obras clásicas y que lo serán para siempre.
[…]
Clásico no es un libro (lo repito) que necesariamente posee tales o cuales méritos; es un libro que las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad.»

Jorge Luis Borges, “Sobre los clásicos” en Otras inquisiciones (1952).



«1. I classici sono quei libri di cui si sente dire di solito: “Lo sto rileggendo…” e mai “Lo sto leggendo…”
2. Si dicono classici quei libri che costituiscono una ricchezza per chi li ha letti e amati; ma costituiscono una ricchezza non minore per chi si riserba la fortuna di leggerli per la prima volta nelle condizioni migliori per gustarli.
3. I classici sono libri che esercitano un’influenza particolare sia quando s’impongono come indimenticabili, sia quando si nascondono nelle pieghe della memoria mimetizzandosi da inconscio collettivo o individuale.
4. D’un classico ogni rilettura è una lettura di scoperta come la prima.
5. D’un classico ogni prima lettura è in realtà una rilettura.
6. Un classico è un libro che non ha mai finito di dire quello che ha da dire.
7. I classici sono quei libri che ci arrivano portando su di sé la traccia delle letture che hanno preceduto la nostra e dietro di sé la traccia che hanno lasciato nella cultura o nelle culture che hanno attraversato (o più semplicemente nel linguaggio o nel costume).
8. Un classico è un'opera che provoca incessantemente un pulviscolo di discorsi critici su di sé, ma continuamente se li scrolla di dosso.
9. I classici sono libri che quanto più si crede di conoscerli per sentito dire, tanto più si leggono davvero si trovano nuovi, inaspettati, inediti.
10. Chiamasi classico un libro che si configura come equivalente dell’universo, al pari degli antichi talismani.
11. Il “tuo” classico è quello che non può esserti indifferente e che ti serve per definire te stesso in rapporto e magari in contrasto con lui.
12. Un classico è un libro che viene prima degli altri classici; ma chi ha letto prima gli altri e poi legge quello, riconosce subito il suo posto nella genealogia.
13. È classico ciò che tende a relegare l’attualità al rango di rumore di fondo, ma nello stesso tempo di questo rumore di fondo non può fare a meno.
14. È classico ciò che persiste come rumore di fondo anche là dove l’attualità più incompatibile fa da padrona.»

Italo Calvino, Perché leggere i classici (1991)



«Scoprire Borges è stata per noi veder realizzata una potenzialità vagheggiata da sempre: veder prendere forma un mondo a immagine e somiglianza degli spazi dell’intelletto, abitato da uno zodiaco di segni che rispondono a una geometria rigorosa.» (Italo Calvino)


«Labirinto culturale di Franco Maria Ricci» (Homenaje a Jorge Luis Borges).
Fontanellato, Parma.


domingo, 1 de mayo de 2016

¿Por qué me siento europeo?, de Jorge Luis Borges (1985)



“Y luego, cuando yo hablo de Europa, no me refiero a una simple entidad geográfica; hablo de algo que para mí está vivo. Quiero decir con ello que tengo sangre española, sangre británica, sangre portuguesa, sangre judía y, de forma mucho más alejada –ello me remonta al siglo XIV–, sangre francés, normanda para ser más preciso. Por muy raros que sean mis ascendientes franceses y por muy alejados que estén, yo tengo el orgullo de haber compuesto, por ejemplo, la Chanson de Roland, y creo que todo europeo debería enorgullecerse de haber compuesto la obra de Hölderlin, la de Racine, la de Shakespeare y, sobre todo, esa obra maestra de la literatura occidental que es –al lado de la Biblia, que es una obra oriental– la Divina Comedia, de Dante. En otros términos, Europa es para mí algo vivo…”

Jorge Luis Borges, “¿Por qué me siento europeo” en El País, Madrid, jueves 17 de octubre de 1985.
Fotografía de Jorge Luis Borges en la Biblioteca Nacional (1962), de Ronald Shakespear.


Imagen: John Speed Europ, and the Cheife Cities Contaned therein Described London 1626. 

Italia, 1750.

sábado, 30 de abril de 2016

"La gloria de Dante", de Paul Groussac (1924)



“La decisión unánime con que las principales naciones del orbe cristiano se han adherido espontánea y activamente al movimiento iniciado en la patria del vate florentino, para solemnizar el sexto centenario de su muerte, confiere a esta celebración conmemorativa, no sólo proporciones nunca vistas, sino también un significado y un carácter sin ejemplo en los fastos literarios. Desde meses atrás, en muchas capitales europeas y americanas, hanse constituido comités dantescos, fundado publicaciones especiales, inaugurado, en fin, por universidades y academias, la más ruidosa apoteosis de aquel arte medieval, que buscara su inspiración y halló su florecimiento en el misterio simbólico y la paz silenciosa de los claustros. Y a nadie que observe consciente la crisis presente de la civilización, le sorprenderá que la panegiria glorificadora revista formas y proyecciones excesivas entre quienes son tenidos en general por tan ajenos al espíritu y tradiciones  de la Edad Media como a las bellezas artísticas de la latinidad: se anuncia que las ceremonias de la celebración «nacional» dantesca se prolongarán hasta el 3 de octubre en Washington y hasta el 17 del mismo mes en Cambridge (¡Massachussets!).
Sin mencionar las innumerables manifestaciones italianas, que natural y plausiblemente se multiplicarán dentro y fuera del reino (no es probable que en entusiasmo y lujo muchas de allá superen a las de Buenos Aires), es sabido que en Inglaterra, Suiza, España, Alemania, Holanda, etc., se han realizado o preparado múltiples actos dantescos. […] En América, casi todos los Estados de la Unión siguen el ejemplo de los citados; y las repúblicas latinas, de Méjico a Buenos Aires, se emulan, según sus medios, en la glorificación. Y no es necesario hacer resaltar la preponderancia excepcional de esta conmemoración en la Argentina, donde la presencia de una colonia enorme que, en número y fuerza activa supera sola a todas las demás juntas del continente, no representa sino una parte de la influencia que aquí ejerce la raza itálica por la fusión de sus elementos con los nativos. Así, pues, no es exagerado decir que no existe en el mundo un centro de cultura –sin excluir acaso a los más considerables del Extremo Oriente– en donde el magno suceso intelectual no haya repercutido, y, hoy por hoy, ¡no aparezca la divisa Pro Dante como el santo y seña de la civilización!”


Paul Groussac, “La gloria de Dante” en Crítica Literaria (Primera edición: Buenos Aires: Jesús Menéndez e Hijo, Libreros Editores, 1924). Buenos Aires: Hyspamérica. Colección Biblioteca Personal de Jorge Luis Borges. 1985.

Imagen: Paul Groussac (propiedad de Aldo Marcos de Castro Paz. Fuente: Genealogía Familiar ).

Primera edición de Crítica Literaria de Paul Groussac (1924).


jueves, 28 de abril de 2016

"Inferno, I, 32" de Jorge Luis Borges (1960)


“Años después, Dante se moría en Ravena, tan injustificado y tan solo como cualquier otro hombre. En un sueño, Dios le declaró el secreto propósito de su vida y de su labor; Dante, maravillado, supo al fin quién era y qué era y bendijo sus amarguras. La tradición refiere que, al despertar, sintió que había recibido y perdido una cosa infinita, algo que no podría recuperar, ni vislumbrar siquiera, porque la máquina del mundo es harto compleja para la simplicidad de los hombres.”

Jorge Luis Borges, “Inferno, I, 32” en El Hacedor (1960)



miércoles, 27 de abril de 2016

La Divina Comedia, Siete noches, Conferencia de Jorge Luis Borges (1980)


Conferencia de Jorge Luis Borges sobre la Divina Comedia.

Teatro Coliseo de Buenos Aires, junio de 1977.



"Italia", de Jorge Luis Borges (1961)


“En Roma se reconcilian y se conjugan la pasión dialéctica del griego y la pasión moral del hebreo; el monumento estético de esa unión de las dos direcciones del espíritu se llama la Divina Comedia. Dios y Virgilio, la triple y una divinidad de los escolásticos y el máximo poeta latino, traspasan de luz el poema. Esta armonía de la antigua hermosura y de la nueva fe es una de las múltiples razones que hacen de Dante el poeta arquetípico de Italia y, por ende, de todo Occidente”.



Jorge Luis Borges, “Italia” en revista Lyra, Buenos Aires, Año XIX, N° 180-182, 1961.


Nueve ensayos dantescos, de Jorge Luis Borges (1982)


“Declina el día, se fatiga la luz y, a medida que nos internamos en el grabado, comprendemos que no hay cosa en la tierra que no esté ahí. Lo que fue, lo que es y lo que será, la historia del pasado y la del futuro, las cosas que he tenido y las que tendré, todo ellos nos espera en algún lugar de ese laberinto tranquilo... He fantaseado una obra mágica, una lámina que también fuera un microcosmo; el poema de Dante es esa lámina de ámbito universal.”
Jorge Luis Borges, Nueve ensayos dantescos (1982).





Domenico di Michelino, “Dante y su poema” (1465). 
Catedral de Santa Maria del Fiore, Florencia.

lunes, 10 de febrero de 2014

Evaristo Carriego, de Jorge Luis Borges (1930)



Palermo de Buenos Aires


«La vindicación de la antigüedad de Palermo se debe a Paul Groussac. La registran los Anales de la Bibloteca, una nota de la página 360 del tomo cuarto; las pruebas o instrumentos fueron publicados mucho después en el número 242 de Nosotros. Nos retraen a un siciliano Domínguez (Domenico) de Palermo de Italia, que añadió el nombre de su patria a su nombre, quizá para mantener algún apelativo no hispanizable, y entró a beinte años y está casado con hija de conquistador. Este, pues, Domínguez Palermo, proveedor de carne de la ciudad entre los años 1605 y 14, poseía un corral cerca del Maldonado, destinado al encierro o la matanza de hacienda cimarrona. Degollada y borrada ha sido esa hacienda, pero nos queda la precisa mención de una mula tordilla que anda en la chácara de Palermo, término de esta ciudad. La veo absurdamente clara y chiquita, en el fondo del tiempo, y no quiero sumarle detalles. Bástenos verla sola: el entreverado estilo incesante de la realidad, con su puntuación de ironías, de sorpresas, de previsiones extrañas como las sorpresas, sólo es recuperable por la novela, intempestiva aquí. Afortunadamente, el copioso estilo de la realidad no es el único: hay el del recuerdo también, cuya esencia no es la ramificación de los hechos, sino la perduración de rasgos aislados. Esa poesía es la natural de nuestra ignorancia y no buscaré otra».



Jorge Luis Borges, Evaristo Carriego. Buenos Aires: Manuel Gleizer, 1930.

jueves, 30 de agosto de 2012

Nueve ensayos dantescos, de Jorge Luis Borges (1982)



Imaginemos, en una biblioteca oriental, una lámina pintada hace muchos siglos. Acaso es árabe y nos dicen que en ella están figuradas todas las fábulas de las Mil y una noches; acaso es china y sabemos que ilustra una novela con centenares o millares de personajes. En el tumulto de sus formas, alguna –un árbol que semeja un cono invertido, unas mezquitas de color bermejo sobre un muro de hierro- nos llama la atención y de esa pasamos a otras. Declina el día, se fatiga la luz y, a medida que nos internamos en el grabado, comprendemos que no hay cosa en la tierra que no esté ahí. Lo que fue, lo que es y lo que será, la historia del pasado y la del futuro, las cosas que he tenido y las que tendré, todo ello nos espera en algún lugar de ese laberinto tranquilo… He fantaseado una obra mágica, una lámina que también fuera un microcosmo; el poema de Dante es esa lámina de ámbito universal. Creo, sin embargo, que si pudiéramos leerlo con inocencia (pero esa felicidad nos está vedada), lo universal no sería lo primero que notaríamos y mucho menos lo sublime o grandioso. Mucho antes notaríamos, creo, otros caracteres menos abrumadores y harto más deleitables; en primer término, quizá, el que destacan los dantistas ingleses: la variada y afortunada invención de rasgos precisos. A Dante no le basta decir que, abrazados un hombre y una serpiente, el hombre se transforma en serpiente y una serpiente, el hombre se transforma en serpiente y la serpiente en hombre; compara esa mutua metamorfosis con el fuego que devora un papel, precedido por una franja rojiza, en la que muere el blanco y que todavía no es negra (Infierno, XXV, 64). No le basta decir que, en la oscuridad del séptimo círculo, los condenados entrecierran los ojos para mirarlo; los compara con hombres que se miran bajo una luna incierta o con el viejo sastre que enhebra la aguja (Infierno, XV, 19). No le basta decir que en el fondo del universo el agua se ha helado; añade que parece vidrio, no agua (Infierno, XXXII, 24)… En tales comparaciones pensó Macaulay cuando declaró, contra Cary, que la «vaga sublimidad» y las «magníficas generalidades» de Milton lo movían menos que los pormenores dantescos. Ruskin, después (Modern painters, IV, XIV), condenó las brumas de Milton y aprobó la severa topografía con que Dante levantó su plano infernal. A todos es notorio que los poetas proceden por hipérboles: para Petrarca, o para Góngora, todo cabello de mujer es oro y toda agua es cristal; ese mecánico y grosero alfabeto de símbolos desvirtúa el rigor de las palabras y parece fundado en la indiferencia de la observación imperfecta. Dante se prohíbe ese error; en su libro no hay palabra injustificada.
La precisión que acabo de indicar no es un artificio retórico; es afirmación de la probidad, de la plenitud, con que cada incidente del poema ha sido imaginado. Lo mismo cabe declarar de los rasgos de índole psicológica, tan admirables y a la vez tan modestos. De tales rasgos está como entretejido el poema…

Borges, Jorge Luis, Nueve ensayos dantescos. Madrid: Espasa-Calpe, 1982.