Mostrando entradas con la etiqueta Mansilla Lucio V.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mansilla Lucio V.. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de mayo de 2020

"Armando Discépolo y el argentino contaminado", La Argentina en pedazos, Ricardo Piglia (1993)






«Un entrevero cosmopolita. La inmigración puso en crisis a la Argentina tradicional. Los resultados no estuvieron de acuerdo con los pronósticos y las utopías de las clases dominantes. El desencanto de los sectores tradicionales es uno de los grandes temas de nuestra historia cultural a partir de 1890 y hasta bien entrada la década del ’30. Lucio Mansilla sintetiza bien la alarma general: “El gaucho simbólico se va, el desierto se va, la aldea desaparece, la locomotora silba en vez de la carreta. En una palabra, nos cambian la l lengua que se pudre, nos cambian el país. En medio de esta confusión de lenguas y del entrevero cosmopolita los apellidos se pierden como escasa mostacilla entre gruesa munición”. La crisis se generaliza y los problemas de la identidad nacional pasan a primer plano.

La lengua argentina. La posible disgregación de la lengua nacional fue uno de los puntos centrales del debate. “Nuestra lengua madre es contaminada y el pueblo habla un verdadero dialecto formado por elementos universales”, escribía Estanislao Zeballos. Y Sicardi señalaba: “Buenos Aires es una jaula... Se habla un lenguaje que es una mezcla de palabras de todos los idiomas”. En ese contexto la literatura pasa a tener una función social determinante: el escritor, el hombre de letras, aparece como el guardián de la integridad del lenguaje. La literatura no sólo debe asegurar la supervivencia de los valores nacionales, sino también restituir y preservar la unidad de la lengua»

Ricardo Piglia, La Argentina en pedazos. Buenos Aires: Ediciones de la Urraca, 1993.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Una excursión a los indios ranqueles, de Lucio V. Mansilla (1870)




«Ese es nuestro país.
Como todo pueblo que se organiza, él presenta cuadros los más opuestos.
Grandes y populosas ciudades como Buenos Aires, con todos los placeres y halagos de la civilización, teatros, jardines, paseos, palacios, templos, escuelas, museos, vías férreas, una agitación vertiginosa ―en medio de unas calles estrechas, fangosas, sucias, fétidas, que no permiten ver el horizonte, ni el cielo limpio y puro, sembrado de estrellas relucientes, en las que yo me ahogo, echando de menos mi caballo.
Fuera de aquí, campos desiertos, grandes heredades, donde vegeta el proletario en la ignorancia y en la estupidez.
La iglesia, la escuela, ¿dónde están?
Aquí, el ruido del tráfago y la opulencia que aturde.
Allá, el silencio de la pobreza y la barbarie que estremece.
Aquí, todo aglomerado como un grupo de moluscos, asqueroso, por el egoísmo.
Allí, todo disperso, sin cohesión, como los peregrinos de la tierra de promisión, por el egoísmo también.
Tesis y antítesis de la vida de una república.
Eso dicen que es gobernar y administrar.
¡Y para lucirse mejor, todos los días clamando por gente, pidiendo inmigración!
Me hace el efecto de esos matrimonios imprevisores, sin recursos, miserables, cuyo único consuelo es el de la palabra del Verbo: creced y multiplicaos.»



Lucio V. Mansilla, Una excursión a los indios ranqueles, Buenos Aires, Imprenta, Litografía y Fundición de Tipos Buenos Aires, 1870.



lunes, 10 de agosto de 2015

"En Venecia", de Lucio V. Mansilla (1890)



Yo tengo que darle una idea al que no ha estado en Venecia, antes de hablar de la mujer esa que seguí, de lo que es Venecia, de cómo es Venecia. Yo tengo que pensar que la mayor parte de los jujeños y catamarqueños y otros, cuya denominación acaba en inos (no vayan a leer beduinos) apenas si tienen idea de lo que es la Boca del Riachuelo y Barracas; y como éstos son la inmensa mayoría de mi país, que es donde vivo y me aburro, que es lo mismo, sería un colmo de petulancia literaria que me pusiera a hacer una descripción de Venecia para nuestros prójimos del otro hemisferio, del otro mundo. Tengo que hacer mi descripción con arreglo a las entendederas de mi lector.



Lucio V. Mansilla. “En Venecia” en El excursionista del planeta. Escritos de viaje. Selección y prólogo de Sandra Contreras. Buenos Aires: CFE, 2012.
Tomada de Entre-Nos. Causeries del jueves, t. IV, Buenos Aires, Casa Editora de Juan Alsina, 1890.

domingo, 9 de agosto de 2015

Diario de viaje a Oriente (1850-51) y otras crónicas del viaje oriental, de Lucio V. Mansilla (2012)



- abril 14 – 15 – 16- 17 –

El Capitolio cuyo origen es bien conocido es presentemente uno de los lugares mas visitados pr los viajeros _ En el se encuentra una larga coleccion de estatuas y pinturas antiguas_ Las dos estatuas principales son la ponderada del gladiador muriendo cuya perfeccion y delicadeza sobre pasan los elogios que de ella se han hecho y la de Marco Aurelio acaballo – Esta estatua se concidera como una de las primeras en escistencia y se dice que Miguel Angelo al verla pr primera vez esclamó camina

Las ruinas del Coliseo – Sin duda ninguna este es uno de los edificios antiguos en Roma mas dignos de una visita –
La historia nos enseña bien á que uso era destinado pr los antiguos Romanos ysolo para dar una idea de su gigantesco tamaño recordarse que podia contener 87.000 espectadores – Es un edificio elegante y de mucho gusto y en una noche de luna ofrece una vista muy pintoresca  – de Roma y sus alrededores –


Lucio V. Mansilla, Diario de viaje a Oriente (1850-51) y otras crónicas del viaje oriental. Edición, introducción y notas de María Rosa Lojo (dirección) con la colaboración de Marina Guidotti (asistente de dirección), María Laura Pérez Gras y Victoria Cohen Imach. Buenos Aires: Corregidor, 2012.